Navardún, situado en el corazón de la histórica Val de Onsella, es un pequeño municipio de apenas 40 habitantes que sorprende por la fuerza de su patrimonio y la belleza de su entorno natural.
Su gran joya es el imponente torreón gótico del siglo XIV, de 26 metros de altura, el segundo más alto de Aragón tras la Torre de Biel. Declarado Bien de Interés Cultural, fue construido con sillares robustos sobre cimientos de cantos rodados y arcilla, y restaurado entre 1981 y 2011. Hoy alberga un moderno centro de interpretación y oficina de turismo sobre los reinos de Aragón y Navarra.
Junto a él, la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción invita a descubrir su sobria belleza. También destacan las casonas señoriales que aún se conservan, y que remiten al pasado medieval de esta antigua frontera entre Aragón y Navarra.
Navardún cuenta, además, con un precioso albergue municipal que ofrece bar, restaurante y una amplia terraza con vistas al paisaje, convirtiéndose en un punto de encuentro para visitantes, senderistas y vecinos de la Val de Onsella. Un espacio acogedor que complementa la oferta turística y cultural del pueblo.
Y es que Navardún no solo es historia: su privilegiado entorno natural, enmarcado por montes, campos y senderos bien conservados, lo convierte en un lugar ideal para el senderismo, los paseos tranquilos y la observación de la naturaleza. Varias rutas señalizadas permiten recorrer los paisajes de la Val de Onsella, conectando con pueblos cercanos como Urriés o Lobera d’Onsella, atravesando bosques, barrancos y panorámicas que invitan a la calma y la contemplación.

















